lunes, 8 de agosto de 2016

LA ELECCIÓN DE CARLOS JOAQUIN, UN EJEMPLO PARA LA SUCESIÓN PRESIDENCIAL

 

Carlos Joaquín le hizo un enorme hueco al barco del otrora omnipotente PRI y, con su triunfo en Quintana Roo, puso un ejemplo de lo que se podría esperar en dos años más, en la elección presidencial, si el presidente Peña Nieto y su equipo no se ponen las pilas, pues andan demasiado devaluados, con la imagen presidencial que está hoy por los suelos.
La elección en Quintana Roo es un claro ejemplo para la elección federal que se dará para definir quien deberá sustituir a Peña Nieto en la Presidencia de la República, que si sigue como va, podría ser alguien de un partido de oposición.  Carlos Joaquín ganó la elección en Quintana Roo, por dos razones:

a) Por un gobierno priista sumamente devaluado.
Debido entre otras cosas a la corrupción, además de la inseguridad, la enorme deuda pública, la falta de atención a la ciudadanía y sus problemas, y los excesos en la conducta del gobernador.
b) El candidato.

La persona de Carlos Joaquín generó confianza en los electores quintanarroenses que lo vieron como una esperanza real de un cambio, de un gobierno honesto.  Un candidato que crea confianza y simpatía en los ciudadanos es fundamental en una elección, y Carlos Joaquín logro eso obteniendo votos no únicamente de la oposición al PRI, sino también de un gran porcentaje de militantes de este partido.

Y digo el candidato, refiriéndome a nuestro próximo gobernador, porque no hay que olvidar que había otros candidatos de oposición, que no lograron ganar la confianza ciudadana. Por ejemplo, José Luis Pech, el candidato de Morena, es una persona con alto nivel académico, bien preparado, pero no logro la necesaria respuesta del electorado.

Por otra parte, El PRI-Gobierno le estaba apostando a que, al haber varios candidatos de oposición, se iba a dividir entre ellos el voto anti-PRI-gobierno, y eso haría ganar a Mauricio Góngora, candidato del PRI. Sin embargo la situación no fue así, Carlos Joaquín arrasó con los votos en contra del PRI y del gobierno, y con gran parte de los votos priistas. Por esto es posible afirmar que la persona, el candidato Carlos Joaquín, hizo efectiva la elección en su favor.

La situación nacional a la vista.

A nivel nacional, hay algunas similitudes sobre lo que ocurrió en Quintana Roo, en cuanto al gobierno y su efecto negativo sobre el PRI, pues el gobierno del presidente Peña Nieto está actualmente devaluado, marcado por la corrupción y la inseguridad.

A Peña Nieto le está pesando la adquisición de la llamada "Casa Blanca" por poco más de siete millones de dólares, que desde el principio los medios de comunicación la manejaron como un obsequio de un empresario favorecido con concesiones gubernamentales y, cuando esa opinión se quiso componer ante la sociedad mexicana, el remedio resulto peor que la enfermedad, pues no se dio crédito a la explicación que dio la esposa del presidente de que ella había comprado la casa con lo que gano como actriz de telenovelas en Televisa. Hasta se hizo pública la broma de que muchos artistas de Hollywood estaban haciendo maletas para irse a México a trabajar con Televisa, pues les iban a pagar mejor que en Hollywood.

Para remachar la mala imagen del presidente, han pasado cuatro años de gobierno y la inseguridad sigue afectando a la ciudadanía, con el crimen organizado haciendo de las suyas en todo el territorio nacional. Es ejemplo el espinoso asunto de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, que sigue sin resolverse y, para quienes hemos estado en los altos niveles de la política y el gobierno, nos resulta difícil de creer que a ese nivel los responsables federales de la procuración de justicia y de la seguridad pública no sepan la verdad, quedando en el aire la pregunta: ¿Por qué ocultarla?
Lo cierto es que esos problemas han repercutido en una mala imagen del presidente Peña Nieto tanto a nivel nacional como internacional. Recientemente se publicó en los Estados Unidos que el nivel de desaprobación de los mexicanos al gobierno de Peña Nieto es superior al 70 %, lo que sin duda influye en la credibilidad del PRI.

Sin embargo, Peña Nieto está buscando recuperar imagen creando el Sistema Nacional Anticorrupción y permitiendo que por primera vez pueda ser posible que tres gobernadores, Roberto Borge de Quintana Roo, y los dos de apellido Duarte, de Veracruz y de Chihuahua, puedan ser acusados, detenidos y enjuiciados por corrupción, ... pero Peña Nieto ha ido más allá con la declaración del nuevo presidente del PRI nacional, Enrique Ochoa Reza, de que posiblemente sean expulsados del PRI esos tres gobernadores.

Cuando menos eso es un buen comienzo para que Peña Nieto rescate imagen en bien de su Gobierno, de su persona y, en consecuencia, del PRI hacia la elección presidencial.

Es importante el esfuerzo del presidente por cambiar la imagen de él y del gobierno, porque duele ver las muestras que en el extranjero se dan como rechazo y, hasta como burla al presidente de México. Digo burla, porque así se puede calificar la forma en que en una novela sobre narcotráfico, "El Señor de los Cielos", de moda en los Estados Unidos, se maneja la imagen del gobierno mexicano con niveles extremos de corrupción, poniendo al presidente en tratos ilícitos con el mayor capo del narcotráfico, teniendo como amante a la hija de este, y como socios en negocios sucios a quienes simulan ser la maestra Elba Esther Gordillo y Raúl Salinas, con otros nombres desde luego, pero con actores que los semejan físicamente y con acciones que los identifican.

¿Los posibles candidatos de Peña Nieto?

El presidente está promoviendo gente nueva y a la vista están sus dos dedos chiquitos, los Secretarios de Gobernación y de Hacienda, Miguel Ángel Osorio Chong y Luis Videgaray Caso, apareciendo este último como el que va adelante, pues el nuevo presidente del PRI, Enrique Ochoa Reza, es persona de su confianza.

Pero no deja de haber problemas, la llegada de Enrique Ochoa a la presidencia del PRI estuvo manchada por la impugnación de grupos políticos priistas que lo acusaron de no ser militante. Esto muestra que no tenía la suficiente carrera priista, (aunque los opositores en su partido dicen que ninguna) para ser el dirigente y, que por primera ocasión un presidente de la Republica, de origen priista, pareció no tener control total del PRI.

Desde luego que es especulativa la referencia a esas personas como posibles candidatos, pero lo que está muy claro es que el presidente Peña Nieto está preparando las baterías con rumbo a su sucesión y nos quedan las siguientes preguntas.

  • ¿Logrará repuntar su imagen y la del PRI?

El candidato que decida en su momento, ¿tendrá los tamaños para atraer la confianza ciudadana, como los ha tenido Carlos Joaquín en Quintana Roo?

  • ¿Tendrán los partidos de oposición el candidato idóneo para derrotar al PRI, y cambiarle las siglas por RIP?


Que nos quede de tarea reflexionar sobre ello y, nos vemos en la próxima.

Va mi abrazo afectuoso con mi agradecimiento infinito por sus buenos deseos.

Mario Villanueva Madrid.

Agosto 8 de 2016.

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